Antes de nada grabaros esto en la cabeza: SON TU PEOR ENEMIGO.

Uno puede matarse con la preparación, con los entrenamientos, disponer del mejor equipamiento o ser el Messi del senderismo. Pero si te empiezan a salir ampollas, amigo mío, todo será en vano. Te dinamitan la moral, provocan sensación de impotencia y pueden hacerte abandonar.

Es por eso que la búsqueda de un remedio definitivo, para evitarlas, se ha convertido en la obsesión de todo practicante de la larga distancia.

Y vosotros os preguntaréis ¿Cuál es ese remedio? Sintiéndolo mucho, la varita mágica en este caso no existe, pero si que hay varios consejos comprobados que van de maravilla, se trata de probarlos y combinarlos para encontrar lo que os vaya mejor.

¿Por qué aparecen?

Hay varias situaciones que pueden provocar el inicio de una ampolla o rozadura, se trata de detectarlas a tiempo y lo ideal, evitarlas con éxito.

  • Fricción:
    • Un calcetín viejo, demasiado grande, con mala sujeción o simplemente que se desplace mientras andamos es una fuente de ampollas.
    • Estrenar una zapatilla/bota el mismo día de la caminata.
    • Una talla demasiado pequeña o grande del calzado.
    • Uñas de los pies demasiado largas (parece una tontería pero hay que salir de casa con las uñas cortadas o sufrirás, y mucho).
    • Atarse los zapatos demasiado fuerte.
    • Calcetines tobilleros demasiado pequeños.
  • Humedad de los pies:
    • Un día muy caluroso es peligroso ya que puede provocarnos exceso de sudor en los pies.
    • Calzado poco transpirable (Cuidado con el Gore-Tex que no siempre es beneficioso).
    • Pisar un charco, lluvia, etc. Todo lo relacionado con agua cuanto más lejos de los pies mejor.

Consejos para evitarlas

Muchos de estos consejos surgen de experiencias propias y otros nos los han facilitado gente del mundillo. La mayoría de ellos los hemos probado así que podemos decir que ¡funcionan! Aunque en mi opinión, cuando será más complicado obtener un resultado con éxito es en los días de mucho calor, esos días tendréis que ser más previsores que de costumbre para contribuir a la oxigenación del pie.

  1. Calcetines técnicos son básicos para evitar las ampollas. Para muchos son la solución definitiva. Se trata de un tipo de calcetín que encontraréis en tiendas especializadas. Son más caros que los comunes (desde 15€ la pareja), están reforzados por los lados, talón y por delante. Van distinguidos entre el izquierdo y el derecho, así que mucho ojo al lavarlos, estos no se pueden separar. Que sean lo suficientemente altos para evitar que se metan dentro del calzado y se recomiendan de algodón y transpirables.
  2. Calzado adaptado al pie. Si os compráis unas zapatillas o botas nuevas, usadlas como mínimo un mes antes de salir a caminar con ellas. Es muy importante que se amolden bien al pie, así que antes de empezar a darles caña, buscad momentos para ponéroslas (por ejemplo si vais a comprar o haciendo recados).
  3. La talla del calzado debe ser un número más que el común porque cuando hacemos deporte el pie se ensancha, y puede aumentar hasta 1 talla, así que si llevamos la nuestra del día a día acabará haciéndonos daño.
  4. Uso de polvos de talco para combatir la humedad.
  5. Untarse de vaselina los pies antes de salir para evitar una fricción irritante y que todo fluya suavemente (Qué bien suena eh).
  6. Masajearse los pies en los descansos para contribuir a un buen riego sanguíneo.

Auto curas que os podéis hacer

Si empezáis a notar una zona con irritación es muy probable que se os forme una ampolla, obviarlas puede provocar lesiones graves, así que SIEMPRE es recomendable parar y tratarlas.

  • Hidrata la zona, dale un buen secado y cámbiate de calcetín. Es muy importante para salidas de larga distancia llevar hasta 3 pares de calcetines como mínimo.
  • Si ya se te ha formado, puedes pincharla para sacar el líquido pero nunca retires la piel o puedes provocar una infección innecesaria.
  • Cubre la zona detectada con una tirita, gasa o protección anti ampollas, para evitar el roce.
  • Si estás en una etapa de mucho calor, asegúrate de airear bien los pies y mantenerlos secos.

Ahora ya tenemos una base para luchar contra las ampollas y las rozaduras, es muy importante tratar de evitarlas desde el inicio para poder disfrutar de las etapas al máximo.

Si conocéis algún otro consejo que no se haya mencionado sois bienvenidos a compartirlo.

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